Los libros siempre han sido grandes compañeros de viaje, pero en 2026 esa relación se vuelve más profunda y sensorial. De acuerdo con las Predicciones de Viaje de Booking.com, los llamados viajes de cuento se consolidan como una de las grandes tendencias del próximo año. No se trata solo de visitar un lugar, sino de habitar una historia, recorrer escenarios que parecen escritos antes de ser pisados y convertir el viaje en una experiencia narrativa que conecta emoción, paisaje y memoria.
Castillos envueltos en niebla, pueblos suspendidos en el tiempo y paisajes que despiertan la imaginación se convierten en destinos deseados por viajeros que buscan algo más que fotografías. La fantasía romántica, impulsada por la literatura, las series y el cine, está redefiniendo la forma de viajar, privilegiando la inmersión, la estética y la sensación de estar dentro de un relato donde cada paso tiene significado.
En Colombia, esta tendencia ya muestra señales claras. El 88 % de los viajeros colombianos afirma que estaría interesado en visitar un destino inspirado en la fantasía romántica, mientras que el 63 % se animaría a participar en experiencias inmersivas como retiros de juegos de rol o actividades inspiradas en mundos fantásticos. Cuando la historia conecta con el viajero, el recuerdo se vuelve imborrable y el destino deja de ser un punto en el mapa.
Uno de los escenarios más representativos es Escocia, donde la magia antigua parece respirar entre castillos de piedra oscura, lagos cubiertos de niebla y colinas verdes que evocan leyendas ancestrales. Allí, los viajeros recorren fortalezas centenarias y paisajes que parecen custodiar secretos milenarios, en un entorno donde lo medieval y lo místico conviven de forma natural.
Otro destino que parece diseñado por narradores es Sintra, un lugar donde la fantasía se volvió arquitectura. Sus palacios de colores imposibles, torres ocultas entre bosques y jardines encantados remiten a historias de reinos secretos y romances imposibles. Caminar por Sintra es atravesar un escenario donde cada puerta sugiere una dimensión distinta y cada vista parece salida de un libro ilustrado.
La fantasía adopta un tono más oscuro y sofisticado en Praga, una ciudad de calles empedradas, torres góticas y leyendas que despiertan al caer la noche. Aquí, la magia no se anuncia, se intuye. Alquimistas, criaturas nocturnas y relatos antiguos forman parte de una atmósfera que transforma cada recorrido en una experiencia cargada de misterio y simbolismo.
En contraste, la calma define a Hallstatt, un pueblo rodeado de montañas y reflejado en un lago que parece existir fuera del tiempo. Su belleza silenciosa conecta con historias de aldeas protegidas por la naturaleza, donde la contemplación y la intimidad son parte esencial del viaje. Es un destino que invita a bajar el ritmo y a dejar que la fantasía surja desde la quietud.
Finalmente, Transilvania añade una capa gótica al imaginario fantástico. Castillos imponentes, bosques profundos y montañas envueltas en niebla evocan relatos de linajes antiguos, mitos eternos y amores que desafían al tiempo. En 2026, estos destinos confirman que viajar ya no es solo desplazarse, sino entrar en una historia y vivirla desde adentro, como el protagonista de un cuento que se escribe paso a paso.
