Vajillas Corona anunció el inicio de uno de los procesos de modernización industrial más ambiciosos de su historia. La compañía puso en marcha una transformación tecnológica integral en su línea de platos de loza. El proyecto eleva los estándares de calidad, eficiencia y sostenibilidad de su operación. Se trata de un hito estratégico dentro de la hoja de ruta Mega 2030 de Corona. La modernización se desarrolló sin detener la producción. El suministro al mercado nacional e internacional se mantuvo estable.
El cambio central del proyecto fue la migración del proceso tradicional de bi-cocción a un sistema de mono-cocción. Esta transición permitió reducir tiempos de producción y optimizar el consumo energético. En su primer mes de operación, el nuevo sistema alcanzó una producción de 350.000 piezas. La modernización incluyó la instalación de un horno de última generación. También incorporó tecnología de decoración digital y automatización robótica. El resultado es un flujo productivo más ágil y eficiente.
Uno de los principales avances en calidad fue la eliminación de la huella al borde de los platos. Este detalle representaba un reto para atender clientes internacionales exigentes. Con el nuevo proceso, las piezas presentan acabados más limpios y una mayor precisión en el esmalte. La base rectificada evita rayones y mejora la experiencia de uso. Además, los detalles decorativos ganan definición. El estándar del producto se alinea con mercados globales. La calidad se vuelve un diferencial competitivo.
La incorporación de decoración digital abrió nuevas posibilidades de diseño para la marca. Ahora es posible desarrollar colecciones más innovadoras, con mayor fidelidad cromática. Texturas y efectos especiales se integran al proceso productivo con mayor control. Esto fortalece la propuesta estética de Vajillas Corona. El diseño se convierte en un motor de valor agregado. La flexibilidad creativa aumenta sin sacrificar eficiencia. La innovación se refleja directamente en el producto final.
En términos de eficiencia operativa, los resultados también son significativos. El tiempo de quema se redujo de 12–13 horas a aproximadamente 7,5 horas. La operación pasó de utilizar tres hornos a uno solo. Esto implica menor consumo energético y mantenimiento simplificado. El rediseño del proceso permitió integrar tres nuevas líneas de esmaltado. Estas optimizan la velocidad y flexibilidad de fabricación. La productividad se incrementa de forma sostenible.
El impacto ambiental es uno de los pilares de esta transformación. La planta reducirá hasta un 25 % de sus emisiones de CO₂. También disminuirá el uso de material refractario. Estos avances contribuyen de forma directa a las metas de reducción de carbono de Corona para 2030. La eficiencia energética se traduce en menor huella ambiental. La sostenibilidad se integra al corazón del proceso industrial. La innovación tiene un propósito ambiental claro.
Juan Manuel González, vicepresidente de la División Mesa Servida de Vajillas Corona, destacó que el proyecto fortalece la competitividad del negocio. Señaló que la innovación con propósito permite crecer manteniendo el foco en la calidad y en el talento humano. La modernización prepara a la compañía para expandirse con mayor fuerza. Mercados como México, Estados Unidos y Europa son prioritarios. La presencia regional en América Latina se consolida. La operación queda lista para escalar.
Actualmente, Vajillas Corona exporta a más de 25 países y espera cerrar 2025 con un crecimiento del 6 % en ventas. El 60 % de su producción se destina al mercado colombiano y el 40 % a exportaciones. Colecciones que integran diseño, arte y sostenibilidad impulsan esta expansión. A través de la marca 1200° Corona, la compañía gana terreno en América y Estados Unidos. Con esta transformación, Corona reafirma su compromiso con la innovación industrial. La calidad colombiana se proyecta al mundo.
