La industria de la publicidad digital inicia 2026 en un punto de inflexión. La inteligencia artificial dejó de ser una herramienta táctica para convertirse en la infraestructura que sostiene todo el ecosistema publicitario. Ya no solo automatiza tareas: interpreta intención, entiende contexto, optimiza creatividades, asigna presupuestos y mide resultados en tiempo real. En América Latina, este cambio se acelera en medio de tensiones económicas y de un consumidor que adopta nuevas formas de descubrir y decidir.
De acuerdo con el Latin America Digital Advertising Trends Survey 2025, los anunciantes identifican a la IA como el principal factor de impacto en sus negocios para los próximos 12 meses, por encima de la inflación o la incertidumbre política. En este escenario, la planificación, compra y optimización de medios se integran en sistemas inteligentes que aprenden de cada interacción. La publicidad ya no se ejecuta por campañas aisladas, sino como flujos continuos guiados por datos y predicción algorítmica.
La desaparición progresiva del third-party data acelera esta transformación. En su lugar, emergen modelos basados en señales contextuales, comportamiento agregado y análisis predictivo. En 2026, bastará con definir un objetivo de negocio para que la IA determine inventarios, combinaciones creativas y momentos óptimos de activación. El rol humano se desplaza hacia la estrategia, la narrativa y la diferenciación de marca, dejando la ejecución en manos de sistemas inteligentes.
El comportamiento del consumidor también cambia de raíz. El journey de compra ya no inicia en un buscador tradicional, sino en una conversación con un asistente de IA. Los usuarios reemplazan la búsqueda por la pregunta, y reciben recomendaciones, comparaciones y resúmenes personalizados. Este modelo acorta o elimina etapas del embudo y obliga a las marcas a crear contenidos que funcionen tanto para personas como para agentes conversacionales.
Para los publishers, el impacto es inmediato. El avance de las experiencias zero-click y la integración de IA en navegadores reduce el tráfico directo a los sitios. Entre 20 % y 30 % del tráfico de búsqueda en la región ya se ve afectado por agentes de IA, y cuando hay clic, el consumo de páginas es menor. Esto impulsa la adopción de AI Optimization, acuerdos de licenciamiento y modelos de monetización basados en first-party data.
Al mismo tiempo, los presupuestos publicitarios enfrentan mayor presión. Los anunciantes ya no buscan alcance, sino resultados medibles y atribución multicanal transparente. En este contexto, la transparencia deja de ser un valor agregado y se convierte en un requisito estructural. La capacidad de demostrar impacto desde la impresión hasta la conversión define qué plataformas ganan relevancia en 2026.
Este reacomodo se refleja en el mix de inversión. Las redes sociales mantienen su peso, pero la búsqueda vive un resurgimiento impulsado por funciones de IA que mejoran la interpretación de intención. En paralelo, la seguridad de marca entra en una nueva etapa: los filtros por palabras clave resultan insuficientes y el mercado migra hacia soluciones capaces de evaluar tono, credibilidad y contexto sin penalizar al periodismo responsable.
En 2026, la IA no solo asistirá: decidirá. Las marcas que lideren no serán las que acumulen más datos, sino las que integren la inteligencia artificial como infraestructura, combinen precisión algorítmica con intuición humana y adopten modelos de medición transparentes. En un entorno donde el clic y la conversión se acercan cada vez más, la ventaja competitiva estará en lograr que la tecnología no solo funcione, sino que también conecte.
Columna de. Linda Ruiz, directora regional de MGID Latam
