República Dominicana vivió una jornada memorable en Nueva York con dos acontecimientos que, desde lenguajes distintos, compartieron un mismo objetivo: proyectar al mundo la identidad vibrante, creativa y profundamente humana de la isla. En un solo día, el país logró conectar el universo editorial de lujo con la espontaneidad de la música popular, demostrando que su cultura se expresa tanto en la palabra escrita como en el ritmo que se baila en las calles.
La jornada inició con el lanzamiento oficial de Santo Domingo, la nueva obra de la reconocida casa editorial Assouline, un libro que rinde homenaje a la capital dominicana desde una mirada contemporánea, estética y emocional. El evento reunió a su CEO junto al David Collado, además de figuras del mundo cultural, artístico, editorial y del lujo, en un ambiente marcado por la sofisticación y la cercanía.
Durante el encuentro, los invitados descubrieron una publicación que captura la esencia de Santo Domingo como una ciudad donde la historia del siglo XVI convive con una escena creativa moderna y dinámica. La obra retrata su gastronomía de clase mundial, sus playas urbanas, su arquitectura viva y la energía inconfundible del Malecón, consolidando a la capital como un referente cultural del Caribe contemporáneo.
Horas más tarde, el escenario cambió radicalmente. El icónico corredor del metro en Grand Central Terminal se transformó, de manera sorpresiva, en una auténtica fiesta dominicana con la presentación del legendario merenguero Toño Rosario. Lo que parecía una tarde rutinaria se convirtió en un estallido de música, baile y alegría colectiva.
Entre aplausos, sonrisas y teléfonos móviles grabando el momento, transeúntes, turistas y neoyorquinos fueron contagiados por el ritmo del merengue. La intervención artística convirtió el espacio subterráneo en una celebración abierta, reafirmando el poder de la música como lenguaje universal y como carta de presentación cultural de la isla ante el mundo.
Esta acción marcó además el inicio de una serie de actividades que República Dominicana desarrollará en Nueva York durante las próximas semanas. Clases de merengue y bachata, degustaciones gastronómicas y experiencias culturales buscarán llevar “un pedacito de la isla” a distintos puntos de la ciudad, compartiendo la calidez, el sabor y la alegría que caracterizan al país.
El lanzamiento del libro Santo Domingo y la intervención artística en Grand Central revelan dos caras complementarias de una misma identidad nacional. Por un lado, la elegancia histórica y cultural de una capital que se reinventa; por otro, la energía popular de una cultura que celebra la vida, acoge al visitante y se expresa sin barreras ni formalidades.
Ambas experiencias consolidan un momento clave para la proyección internacional de República Dominicana. Un país que honra su pasado, celebra su presente y comunica con fuerza su identidad al mundo; una nación que no solo se narra en libros de lujo, sino que también se siente en la música, se escucha en el ritmo y se vive intensamente en cada encuentro cultural.
