Un nuevo estudio del IBM Institute for Business Value, en colaboración con el Notre Dame-IBM Tech Ethics Lab, confirma que la inversión en inteligencia artificial ética se ha convertido en un factor determinante para el desempeño empresarial en América Latina. Según el informe, las organizaciones que destinan mayores recursos a prácticas responsables de IA reportan mejores resultados operativos, un retorno de inversión más sólido y un incremento significativo en la confianza de sus clientes, en un entorno cada vez más regulado y exigente.
El análisis señala que el 57 % de los ejecutivos en la región afirma que la implementación de principios éticos en inteligencia artificial ha mejorado tanto la calidad de sus productos como la percepción de sus marcas. Esta relación directa entre ética y valor de negocio refuerza la idea de que la IA responsable no es solo una obligación reputacional, sino una estrategia clave para competir de manera sostenible en mercados cada vez más digitales.
No obstante, el estudio advierte una brecha preocupante entre intención y ejecución. Solo el 34 % de los ejecutivos latinoamericanos asegura utilizar herramientas básicas de ética en IA, lo que evidencia la falta de marcos robustos para gestionar sistemas cada vez más autónomos. De hecho, el 60 % de los líderes empresariales reconoce que deberá replantear de forma significativa sus actuales esquemas éticos para adaptarse a la nueva generación de tecnologías inteligentes.
El panorama se vuelve aún más desafiante ante la expansión de los agentes de IA. El 68 % de los ejecutivos encuestadosconsidera que estos sistemas requerirán directrices éticas más estrictas que las actuales, debido a su capacidad para tomar decisiones complejas sin intervención humana directa. Esta evolución tecnológica obliga a las organizaciones a anticiparse y fortalecer sus políticas de gobernanza desde ahora.
En Colombia, la discusión adquiere especial relevancia. Para Patricio Espinosa, gerente general de IBM Norte de Suramérica, integrar principios éticos en la inteligencia artificial es clave para construir confianza y rentabilidad a largo plazo. “Hoy solo alrededor de un tercio de las organizaciones en América Latina ha integrado la ética en su estrategia de IA, pero en un escenario donde los agentes transforman la forma de operar, contar con marcos éticos se vuelve indispensable para liderar con transparencia y generar valor”, afirmó.
El estudio también evidencia que la IA ética genera retornos medibles. Las empresas ubicadas en el cuartil superior de inversión en ética de IA a nivel global han logrado hasta un 30 % más de beneficios operativos atribuibles a estas tecnologías frente a aquellas con menor inversión. En América Latina, los principales beneficios reportados incluyen mayor confianza del cliente, fortalecimiento de la reputación y mitigación de riesgos reputacionales.
Sin embargo, las barreras siguen siendo significativas. El 53 % de los ejecutivos identifica la explicabilidad, el sesgo y la confianza como obstáculos clave para la adopción de IA ética. Además, el 69 % reconoce tensiones constantes entre los objetivos de negocio y los valores éticos, lo que refleja la necesidad de un cambio cultural al interior de las organizaciones.
A esto se suman retos estructurales como la escasez de talento especializado, la dificultad para capacitar equipos a gran escala y la limitación de recursos financieros. Pese a ello, el estudio concluye que convertir la ética en IA en una estrategia de negocio es una ventaja competitiva clara. En un contexto de creciente autonomía tecnológica, actuar ahora permitirá a las empresas reducir riesgos, generar confianza y asegurar retornos sostenibles en el largo plazo.

