La ciberseguridad entra en una etapa crítica. Así lo advierte Experian tras la publicación de su 13.° Informe Anual de Predicciones sobre Brechas de Datos, un documento que anticipa que la inteligencia artificial será la principal amenaza digital en 2026, al potenciar ataques más sofisticados, personalizados y difíciles de detectar en todo el mundo.
El informe, divulgado desde Bogotá en diciembre de 2025, plantea que el próximo año marcará el inicio de una nueva ola de ciberataques impulsados por IA, combinados con tecnologías emergentes como el cómputo cuántico. Según el análisis, los delincuentes digitales están adoptando estas herramientas a mayor velocidad que las propias organizaciones, ampliando la brecha entre ataque y defensa.
Entre las seis predicciones clave, se destacan el uso de identidades sintéticas cada vez más realistas, agentes autónomos de IA capaces de operar sin intervención humana y malware que cambia su comportamiento en tiempo real para evadir los sistemas tradicionales de detección. Incluso se advierte sobre nuevas fronteras de riesgo, como las vulnerabilidades en interfaces cerebro-computadora.
Michael Bruemmer, vicepresidente de Resolución Global de Brechas de Datos en Experian, señala que la velocidad del cambio tecnológico juega a favor de los ciberdelincuentes. Aun así, subraya que las mismas innovaciones pueden ser utilizadas por las empresas para fortalecer su postura de seguridad, siempre que exista preparación, inversión y una estrategia clara de respuesta ante incidentes.
Las cifras refuerzan la alerta. Solo en la primera mitad de 2025 se registraron más de 8.000 brechas de datos a nivel mundial, con cerca de 345 millones de registros expuestos. Entre los países más afectados se encuentran Estados Unidos, Reino Unido y Canadá, lo que evidencia la dimensión global y transversal del problema.
Para Jim Steven, director de Servicios de Crisis y Respuesta a Datos de Experian en el Reino Unido, el escenario ya no se limita al robo de información. Los ataques buscan ahora manipular la realidad, alterar identidades y generar confusión a gran escala, obligando a las organizaciones a prepararse para amenazas más rápidas, inteligentes y persistentes.
El impacto también se siente en los consumidores. Estudios realizados por Experian en Estados Unidos y Reino Unido muestran una creciente preocupación frente al uso de IA para crear identidades falsas indistinguibles de las reales. Uno de cada cuatro millennials afirma haber sido víctima de robo de identidad en el último año, y casi una cuarta parte reconoce haber caído en ataques de phishing.
Ante este panorama, el informe concluye que la confianza digital será uno de los activos más frágiles en los próximos años. Prepararse para 2026 no será solo una cuestión tecnológica, sino estratégica: anticipar escenarios, fortalecer la respuesta a incidentes y asumir que la inteligencia artificial, bien o mal utilizada, redefinirá el equilibrio entre seguridad y riesgo en el entorno digital.
