La aceleración tecnológica está reconfigurando de raíz el mercado laboral. Cada vez más empresas que buscan integrar la inteligencia artificial en sus operaciones compiten por atraer talento especializado, desde ingenieros y científicos de datos hasta perfiles capaces de liderar la adopción estratégica de la IA. Sectores como la banca, el retail, las telecomunicaciones y la manufactura encabezan esta transformación, donde el factor humano se vuelve tan crítico como la tecnología misma.
En este contexto regional, Colombia avanza con paso firme. De acuerdo con el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) 2025, elaborado por la CEPAL y el Centro Nacional de Inteligencia Artificial, el país ocupó el cuarto lugar en adoptabilidad de IA en América Latina y el Caribe, con un puntaje de 55,84. Este resultado representa un aumento de 3,2 puntos frente a la medición anterior y posiciona a Colombia entre los cinco países que concentran el 85 % del uso regional de esta tecnología.
Aunque Colombia se sitúa por debajo de Chile, Brasil y Uruguay, el avance refleja una tendencia clara: la necesidad de armonizar el talento humano con herramientas tecnológicas cada vez más sofisticadas. La discusión ya no se centra únicamente en la automatización, sino en cómo preparar a las personas para trabajar de manera complementaria con sistemas inteligentes.
Un análisis reciente de EPAM Systems, basado en su estudio From Hype to Impact: How Enterprises Can Unlock Real Business Value with AI, revela una paradoja clave del momento actual. Mientras el debate público suele enfocarse en los empleos que podrían desaparecer, las empresas están contratando más que nunca. Según el informe, el 43 % de las organizaciones planea sumar roles relacionados con IA, cifra que asciende al 47 % entre las compañías más innovadoras del mercado.
La demanda se concentra en perfiles altamente técnicos como Machine Learning Engineers y AI Researchers, lo que evidencia la necesidad de diseñar, escalar y optimizar soluciones de inteligencia artificial. Sin embargo, EPAM advierte que el desafío no está solo en la contratación. El 42 % de las empresas reconoce que su personal actual necesita procesos urgentes de upskilling para mantenerse al ritmo de la digitalización, especialmente en áreas de ingeniería y desarrollo.
El estudio también señala que muchas organizaciones siguen enfocando sus iniciativas de IA en mejoras inmediatas de eficiencia y productividad. Si bien estos avances generan resultados rápidos, existe el riesgo de que los proyectos se queden en simples quick wins. Sin una estructura clara de priorización, las soluciones no escalan hacia iniciativas de alto impacto que transformen realmente el modelo de negocio.
Para evitar este escenario, los expertos de EPAM recomiendan priorizar casos de uso con valor tangible, inventariar las habilidades internas, contratar para los roles adecuados y fortalecer la capacitación del talento existente. A esto se suma la incorporación de herramientas de agentic AI, concebidas como aliados de trabajo que amplifican el conocimiento de los equipos, y la construcción de una cultura organizacional que comprenda tanto el potencial como las limitaciones de la tecnología.
De cara a 2026, la ventaja competitiva no dependerá únicamente de quién adopte más rápido la inteligencia artificial, sino de quién logre preparar mejor a su gente para operarla de forma estratégica y responsable. Alinear talento, cultura y tecnología se perfila como el principal reto —y la mayor oportunidad— para las empresas que buscan mantenerse relevantes en la próxima fase de la transformación digital.

