Con la llegada de las celebraciones de fin e inicio de año, el consumo de alcohol aumenta de forma significativa y este comportamiento se refleja directamente en los servicios de urgencias. De acuerdo con el Hospital Infantil Universitario de San José, durante fechas como Navidad y Año Nuevo se registra un incremento estimado entre el 20% y el 40% en atenciones por intoxicación alcohólica en jóvenes. Este aumento no solo está relacionado con el exceso en el consumo, sino con prácticas equivocadas para manejar la resaca, que agravan síntomas como deshidratación, malestar gastrointestinal y alteraciones neurológicas.
Culturalmente, el guayabo suele enfrentarse con una serie de “remedios” transmitidos de generación en generación. Sin embargo, muchos de ellos carecen de sustento científico y pueden empeorar el cuadro clínico. Una de las creencias más extendidas es consumir más alcohol al día siguiente, bajo la idea de “reactivar” el cuerpo. Según especialistas del hospital, esta práctica no solo prolonga la resaca, sino que incrementa la carga tóxica para el hígado y retrasa la recuperación del organismo.
Otra conducta frecuente es recurrir al café o a bebidas energizantes para “despertar” el cuerpo. Lejos de ayudar, la cafeína puede intensificar la deshidratación, generar palpitaciones y aumentar la ansiedad. Algo similar ocurre con el consumo de comidas excesivamente grasosas, que no acelera el metabolismo del alcohol y suele empeorar la irritación gástrica, las náuseas y la sensación de pesadez que acompañan al guayabo.
La automedicación representa uno de los riesgos más serios. Medicamentos de uso común, como el acetaminofén, también son metabolizados por el hígado, órgano que ya se encuentra sobrecargado tras el consumo de alcohol. Usarlos sin control puede aumentar el riesgo de daño hepático, especialmente cuando se combinan con deshidratación o con ingestas elevadas de licor durante varias horas consecutivas.
Aunque no existe un “antídoto” para la resaca, sí hay medidas basadas en evidencia que favorecen una recuperación más segura. La hidratación adecuada, idealmente con sueros de rehidratación oral, ayuda a restablecer el equilibrio de líquidos y electrolitos, reduciendo el dolor de cabeza, la fatiga y la sensación de sed intensa. El descanso es igualmente clave, ya que permite al organismo completar el proceso de eliminación del alcohol.
La alimentación también cumple un papel importante. Consumir alimentos suaves y ricos en carbohidratos, como frutas, sopas o harinas, contribuye a estabilizar los niveles de glucosa en sangre, que suelen disminuir tras el consumo excesivo de alcohol. Estas medidas simples ayudan al cuerpo a recuperarse sin añadir una carga adicional a los sistemas digestivo y hepático.
El análisis del hospital señala que muchas complicaciones atendidas en urgencias no dependen solo de la cantidad de alcohol ingerida, sino de decisiones inadecuadas durante y después del consumo. La falta de hidratación, las creencias erróneas sobre cómo “curar” el guayabo, el consumo de bebidas adulteradas, los retos de ingesta rápida y la mezcla con medicamentos o energizantes son factores que aumentan de forma significativa el riesgo de intoxicación severa.
El Hospital Infantil Universitario de San José insiste en que se debe buscar atención médica inmediata ante signos de alarma como confusión, somnolencia extrema, vómito persistente, convulsiones, dificultad para respirar o dolor abdominal intenso. El guayabo no es un simple malestar pasajero, sino una señal de sobrecarga tóxica del organismo. Celebrar con responsabilidad, informarse adecuadamente y evitar prácticas peligrosas es fundamental para proteger la salud durante las festividades.
