Durante la temporada de vacaciones, las visitas frecuentes a piscinas, playas y balnearios suelen venir acompañadas de una molestia común pero subestimada: el dolor de oído. En la mayoría de los casos, estas molestias están asociadas a la otitis externa, una inflamación del conducto auditivo que aparece tras la exposición prolongada a la humedad y que puede afectar seriamente el disfrute del descanso si no se maneja a tiempo.
La otitis es una inflamación que puede comprometer distintas partes del oído: externo, medio o interno. Según el otorrinolaringólogo Fernando Manrique, adscrito a Colsanitas, la otitis externa es la más frecuente durante las vacaciones y su principal causa no es el agua contaminada, sino la humedad persistente que queda atrapada en el oído tras duchas, piscinas, saunas o climas muy húmedos.
Cuando el agua permanece en el canal auditivo, se altera el pH ácido natural y se modifica la flora bacteriana que protege el oído. Esta condición facilita la inflamación y la proliferación de microorganismos, generando dolor, picazón, sensación de taponamiento e incluso secreciones. Por ello, la humedad constante es el verdadero detonante del problema, más allá del lugar donde se realice el baño.
Además de la otitis externa, existe la otitis media, más frecuente en niños. Esta suele estar relacionada con congestión nasal, inflamación de las adenoides, uso del tetero en posición acostada o cambios bruscos de altitud durante viajes. En adultos, puede asociarse a obstrucciones respiratorias o al reflujo gastroesofágico, que favorece la inflamación del oído medio.
Otro tipo común es la otitis por acumulación de cera, que aparece cuando se utilizan copitos u otros objetos para limpiar el oído. Esta práctica empuja la cera hacia el fondo del canal auditivo, generando tapones e irritación. Los especialistas recomiendan que la limpieza se limite únicamente a la parte externa de la oreja, utilizando agua, jabón y un secado suave.
Para prevenir la otitis durante las vacaciones, los expertos aconsejan evitar introducir objetos en el oído, secar bien los oídos después del contacto con agua y no permitir que la humedad permanezca por tiempos prolongados. En algunos casos, y siempre bajo indicación médica, se pueden usar gotas con alcohol o ácido acético para ayudar al secado del canal auditivo.
También se recomienda el uso de tapones de oído en personas con antecedentes de otitis recurrente, así como la limpieza nasal con suero fisiológico antes de viajes con cambios de altitud, especialmente si se presentan síntomas de gripa. Estas medidas sencillas pueden marcar una gran diferencia en la prevención.
Detectar y tratar una otitis de forma oportuna evita complicaciones como infecciones más profundas o lesiones del tímpano. En vacaciones, cuidar los oídos es tan importantem como proteger la piel del sol o mantener una adecuada hidratación. Pequeñas acciones de prevención permiten disfrutar plenamente del descanso sin que una molestia evitable arruine la experiencia.
Sección
Salud
