El turismo colombiano entra en 2026 en una fase de redefinición profunda. Más allá del crecimiento en cifras, el sector se enfrenta a un viajero más informado, consciente y exigente, que prioriza experiencias auténticas, impacto positivo y uso intensivo de la tecnología. De acuerdo con análisis de Booking.com, GlobalData, Skift y el World Economic Forum, estas transformaciones ya están marcando la hoja de ruta del turismo global y encuentran en Colombia un terreno fértil para consolidarse.
Desde el trabajo articulado del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo y ProColombia, el país avanza en una estrategia que busca convertir tendencias globales en oportunidades reales para regiones, empresarios y comunidades. “El reto no es solo atraer viajeros, sino lograr que el turismo genere valor económico, social y ambiental de manera equilibrada”, ha señalado Carmen Caballero, presidenta de ProColombia.
- Viajes multidestino: más territorios, más derrama económica: El turismo multidestino o multi-stop gana terreno entre viajeros que buscan aprovechar mejor el tiempo y vivir experiencias más completas. Colombia se posiciona de forma natural en esta tendencia gracias a la conectividad entre ciudades como Bogotá, Medellín y Cartagena, combinadas con regiones de naturaleza y cultura como el Paisaje Cultural Cafetero, el Caribe y el Pacífico. Según GlobalData, este tipo de viajes favorece una distribución más equitativa del gasto y amplía el impacto económico en los territorios.
- Inteligencia artificial y nuevas formas de decidir: La tecnología ya no solo apoya la operación turística: hoy influye directamente en la inspiración, planificación y reserva. Estudios citados por Skift muestran que más del 40% de los viajeros investiga sus viajes a través de redes sociales, mientras que la inteligencia artificial gana terreno como fuente confiable de información. Esta realidad obliga a destinos y empresas colombianas a fortalecer su presencia digital, su narrativa y su capacidad de personalización.
- Sostenibilidad certificada: de discurso a requisito: La sostenibilidad dejó de ser un valor agregado para convertirse en una condición de competitividad. Certificaciones como LEED, EDGE, EarthCheck o Biosphere influyen cada vez más en decisiones de compra, financiamiento e inversión. Plataformas globales ya visibilizan a los establecimientos certificados, mejorando su conversión, mientras que regulaciones europeas exigirán evidencia verificable para cualquier afirmación ambiental a partir de 2026.
- Mayor impacto social y comunidades en el centro: El turismo de 2026 también será evaluado por su impacto social. El Sustainable Travel Report de Booking.com revela que más del 70% de los viajeros espera que su gasto beneficie directamente a las economías locales. En Colombia, esto refuerza el valor del turismo comunitario, étnico y rural, así como la necesidad de invertir en infraestructura, gestión ambiental y gobernanza local, más que en restricciones al visitante.
- Segmentos especializados: diferenciación y menor estacionalidad: El crecimiento de nichos como el turismo deportivo, de eventos, bienestar, naturaleza y reuniones (MICE) redefine la competencia entre destinos. El World Economic Forum estima que el turismo deportivo podría alcanzar los US$1,7 billones en 2032, mientras que otros segmentos crecen a tasas de dos dígitos. Para Colombia, estos nichos representan una oportunidad de posicionamiento internacional y diversificación de la oferta.
En conjunto, estas cinco tendencias dibujan un escenario claro: el turismo colombiano de 2026 será más conectado, más exigente y más responsable. El desafío no está solo en atraer visitantes, sino en construir un modelo donde la innovación, la sostenibilidad y el impacto social se traduzcan en desarrollo territorial y competitividad de largo plazo. Colombia tiene los activos; el reto es alinearlos con una visión estratégica que mire más allá de las cifras y apueste por un turismo que deje huella positiva.
