El programa de meliponicultura desarrollado en el Magdalena Medio cerró 2025 con resultados positivos para las comunidades rurales del territorio. La iniciativa fue liderada por Empresa Colombiana de Cementos a través de su marca ALIÓN. El proyecto tuvo como objetivo fortalecer capacidades productivas, conservar abejas nativas sin aguijón y promover prácticas ambientales sostenibles. Más de 40 familias campesinas resultaron beneficiadas. El enfoque combinó producción y conservación. La experiencia se desarrolló durante todo el año. El cierre se realizó con un encuentro comunitario.
La iniciativa se implementó en los municipios de San Francisco y Sonsón, territorios con alta riqueza ambiental. A través de la metodología de Escuelas de Campo para Meliponicultores, los participantes recibieron formación técnica y acompañamiento comunitario. Los módulos abordaron manejo de colmenas, preservación de abejas nativas y producción de miel. También se trabajaron temas de comercialización y asociatividad. El proceso permitió tecnificar los sistemas productivos. La calidad de la miel mejoró de forma significativa.
El evento de cierre contó con la participación de 15 representantes del programa y autoridades locales. Asistieron delegados de la CORNARE y de las alcaldías de San Francisco, Sonsón y Puerto Triunfo. Durante la jornada se socializaron los principales logros del proyecto. Se presentaron avances en producción y conservación ambiental. El espacio permitió evaluar impactos en el ecosistema. También se destacaron aprendizajes comunitarios. El diálogo entre actores fue clave. La articulación institucional fortaleció el proceso.
Pablo González, Director Legal y de Sostenibilidad de ALIÓN, destacó el impacto del programa en el territorio. Señaló que el acompañamiento técnico permitió mejorar la calidad de la miel producida. También resaltó la apuesta por crear una red sólida de aliados locales. Según el directivo, el fortalecimiento productivo es clave para la sostenibilidad. La compañía busca seguir aportando al desarrollo regional. El enfoque integra lo social, ambiental y económico. La experiencia deja capacidades instaladas. El compromiso empresarial se mantiene.
Uno de los hitos más relevantes fue la conexión entre productores y el mercado. En el marco del evento, la organización El Melario suscribió la primera intención de compra de miel melipona. Este acuerdo representa un paso clave hacia la comercialización formal del producto. La iniciativa brinda mayor estabilidad a los productores. Se abre la puerta a nuevos procesos asociativos. El acceso al mercado fortalece la economía local. La miel melipona gana visibilidad. El valor agregado se consolida.
Con la finalización del programa, se espera que las familias beneficiadas continúen avanzando en procesos de asociatividad. El objetivo es ampliar las alianzas comerciales con otras empresas. De esta manera, se busca garantizar sostenibilidad económica en el mediano plazo. El conocimiento adquirido permitirá escalar la producción. La organización comunitaria será determinante. El acompañamiento recibido sienta bases sólidas. El territorio fortalece su vocación productiva. La meliponicultura se proyecta como alternativa viable.
Además del impacto económico, el programa aportó a la conservación ambiental. La protección de abejas nativas sin aguijón contribuye a la polinización y al cuidado de los bosques. Estas prácticas favorecen la biodiversidad local. El enfoque sostenible fortalece la relación con el entorno. La reforestación y el manejo responsable del ecosistema fueron ejes centrales. La producción se alinea con la conservación. El equilibrio ambiental es una prioridad. El territorio gana resiliencia.
Con este cierre, ALIÓN reafirma su compromiso con el desarrollo sostenible en las regiones donde opera. La compañía continúa impulsando iniciativas que fortalecen el tejido social y ambiental. El programa de meliponicultura se consolida como una experiencia replicable. La articulación entre comunidad, empresa y autoridades fue clave. Los resultados evidencian impactos positivos. El bienestar comunitario se ve fortalecido. La sostenibilidad se construye desde el territorio. El Magdalena Medio avanza con nuevas oportunidades.
