Colombia dio un nuevo paso en su estrategia de diversificación energética al firmar un Memorando de Entendimiento en Materias de Energía con el Reino de Arabia Saudita. El acuerdo fue suscrito por el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma Egea, y su homólogo saudí, Abdulaziz Bin Salman Bin Abdulaziz Al Saud, con el propósito de impulsar cooperación técnica y tecnológica en sectores clave de la transición energética global.
El memorando tendrá una vigencia inicial de cinco años, renovable, y contempla el desarrollo de proyectos conjuntos en hidrógeno limpio, energías renovables, eficiencia energética, captura y almacenamiento de carbono, digitalización del sector y tecnologías de innovación. La alianza también incluye programas de intercambio de expertos, investigación aplicada y asistencia técnica entre ambos países.
Uno de los compromisos del acuerdo es la creación de un equipo binacional de trabajo, encargado de definir hojas de ruta, planes de inversión y programas de cooperación en toda la cadena de valor energética: producción, transformación, transporte y uso final. Colombia espera aprovechar el conocimiento saudí en megaproyectos energéticos y, a su vez, ofrecer su potencial en energías no convencionales y recursos naturales.
Para el ministro Edwin Palma, la firma del documento posiciona al país como un actor relevante en la agenda energética global. “Queremos aprender, compartir y construir soluciones energéticas soberanas y sostenibles. Este acuerdo nos conecta con decisiones estratégicas del mundo y refuerza nuestra visión de una transición justa que ponga en el centro a las personas y al planeta”, afirmó.
Palma destacó además que Arabia Saudita, históricamente dependiente del petróleo, está acelerando su propia transición: “Esperan limpiar el 50 % de su matriz energética en cinco años. Si un país con una de las mayores reservas fósiles del planeta está avanzando en descarbonización, el mensaje para el mundo es claro: no hay excusas frente al cambio climático”.
El Ministerio de Minas y Energía aseguró que estos convenios fortalecen la seguridad energética nacional, abren nuevas fuentes de inversión y cooperación y consolidan alianzas clave para el desarrollo de hidrógeno verde, una de las mayores apuestas del país en la próxima década. También señaló que el acuerdo refuerza la diplomacia energética como herramienta de posicionamiento internacional.
Con este memorando, Colombia suma un nuevo aliado estratégico en medio de su transición energética, que combina la reducción gradual de dependencia fósil, la exploración de energías limpias y el impulso de una economía descarbonizada con justicia territorial. El Gobierno confirmó que en 2026 se hará la primera evaluación oficial de avances entre ambos países.
